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Frecuencia de la Gastroscopía – Recomendaciones

No existe ninguna guía científica publicada que recomiende una gastroscopía anual para prevenir el cáncer gástrico.

La frecuencia de la gastroscopía se define con los hallazgos de la gastroscopía previa.

La práctica médica debe basarse en evidencia científica, no en ocurrencias, ni en inseguridades.  En este artículo explicamos la frecuencia con que se recomienda hacer una gastroscopía.

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La gastroscopía con sedación es segura y no genera experiencias traumáticas al paciente.

Una gastroscopía debe ser un estudio realizado con calma (idealmente con el paciente sedado para poder durar), con un estómago limpio, con un equipo de alta definición que permita ver los detalles. Lo mínimo que debe durar una gastroscopía es 7 minutos, aunque no es extraño que duremos hasta 25 minutos examinando con detalle un estómago.

La biopsia es otra parte fundamental del examen ya que permite determinar si hay infección por la bacteria Helicobacter pylori y si hay cambios en el estómago que sean de mayor riesgo de cáncer gástrico.
Una buena gastroscopía es lo que le da la tranquilidad al paciente que su riesgo de cáncer gástrico es bajo.

Si luego del examen se determina que usted:

  1. no tiene Helicobacter pylori y
  2. no tiene precursores de cáncer como atrofia, metaplasia intestinal o displasia.

Su riesgo de cáncer gástrico es muy bajo y puede esperar 5 años para hacerse la siguiente gastroscopía.

Si el resultado muestra infección por la bacteria o cambios precursores de cáncer, no es para nada una condena de cáncer. Simplemente tomaremos con ese paciente precauciones adicionales y es muy probable, que si sigue las recomendaciones, el cáncer gástrico nunca aparezca. Acá explicaremos al respecto.

La infección por Helicobacter pylori y los cambios premalignos en la mucosa gástrica son los que determinan su riesgo de cáncer gástrico.
Ese riesgo determina la frecuencia con que requiere su gastroscopía

Helicobacter pylori

Servicios - Clínica Digestiva NavarroLa mitad de la población mundial está infectada y en Costa Rica uno de cada 7 costarricenses tienen la infección.

El paciente que no tiene la bacteria tiene mucho menor riesgo de desarrollar el cáncer gástrico.

La biopsia del estómago nos dice si hay infección o no en cada paciente. En nuestra clínica le tomamos biopsia a todos los mayores de 50 años.

El consenso europeo del tratamiento de esta infección 1 es claro que en un país que tenga alta incidencia de cáncer gástrico, una estrategia de erradicación de la bacteria Helicobacter pylori a toda la población es una medida efectiva para disminuir la incidencia de dicho tumor.

Costa Rica es de los países con más cáncer gástrico en el mundo, por tanto basado en dicho consenso y en muchas otras fuentes, debería erradicarse la bacteria a todos los costarricenses que la tengan.

Cambios precursores del cáncer gástrico:

Atrofia, metaplasia intestinal y displasia

Acá también la biopsia del estómago juega un papel fundamental, porque es la que determina si hay o no alguno de esos cambios.

Helicobacter pylori y cáncer
Pasos secuenciales en el cáncer gástrico.

Se les llama cambios precursores de cáncer porque, siempre ocurren en los pacientes con cáncer gástrico de tipo intestinal (que es el más frecuente), pero la mayoría de pacientes con estos cambios no llegan a desarrollar el cáncer.
Hay un orden de cambios en el estómago que se presentan previos al cáncer.

  1. El primero es la atrofia de la mucosa del estómago (gastritis crónica atrófica) que es un proceso relacionado al envejecimiento y a la presencia de la infección por Helicobacter pylori. El riesgo de cáncer en estos pacientes a 10 años plazo es de 0.8% a 10 años2. En estos pacientes la recomendación es hacer la gastroscopía cada 3 años.
  2. El siguiente cambio es la metaplasia intestinal, en el cual hay una reparación del estómago anormal y aparecen células intestinales en el estómago. El riesgo de cáncer sigue siendo bajo (apenas 1.8% en 10 años3). Hay dos tipos de metaplasia la metaplasia intestinal completa, que requiere una gastroscopía cada 3 años y la metaplasia intestinal incompleta, que requiere una gastroscopía cada 2 años (porque es ligeramente más peligrosa que la completa).
  3. La displasia gástrica. Las displasias se deben vigilar más de cerca porque tienen mayor potencial maligno. Acá sí es cierto que ocupamos una gastroscopía anual, pero son muy pocos los pacientes que llegan a este punto. Hay dos variedades de displasia: la de bajo grado que presenta un riesgo de cáncer de 3.9% a 10 años y la de alto grado que tiene un riesgo de 32.7% a 10 años 4. En los casos de displasia de alto grado, a veces los citamos en 6 meses para un control. Se trata de localizar el punto específico de displasia, porque es posible resecarlo (quitarlo) por medio de la gastroscopía, con lo que se conoce como disección submucosa endoscópica o con la resección mucosa endoscópica. Ambas técnicas sirven para retirar del estómago lesiones peligrosas que se pueden convertir en cáncer.

Biopsia de la mucosa del estómago:

Biopsia de estómago
Toma de biopsia con pinza en el estómago.

Como he venido mencionando la biopsia nos da dos informaciones fundamentales:

  1. Presencia o ausencia del Helicobacter pylori.
  2. Presencia o ausencia de lesiones gástricas precursoras del cáncer de estómago (atrofia, metaplasia intestinal o displasia).

Para poder determinar el riesgo de cada uno de nuestros pacientes es que le tomamos biopsia a todos los mayores de 50 años en nuestra clínica. Entonces la biopsia aunque incrementa ligeramente el costo de la gastroscopía, termina generando un ahorro futuro. Esto por cuanto la mayoría de pacientes no tendrán lesiones de alto riesgo de cáncer gástrico y entonces con tranquilidad les podremos aconsejar hacerse la siguiente gastroscopía en tres o cinco años, en lugar de decirles que se la hagan anualmente como se decía en el pasado (sin ningún apoyo científico).

Hoy en día aconsejar una gastroscopía anual a partir de alguna edad, es una práctica inadecuada que no tiene justificación y que incrementa el costo para los pacientes y el sistema de salud. El único beneficiado con esta práctica es el médico que las realiza.

¿Porqué a partir de los 50 años?

Básicamente porque es a partir de esta edad que hay mayor incidencia de cáncer de estómago.

Algunos colegas recomiendan empezar las gastroscopías preventivas a partir de los 45 años y algunos a partir de los 40 años. No hay consenso actualmente sobre la edad de inicio de la prevención, pero todos estamos de acuerdo que a partir de los 50 años es impostergable.

No es descabellado hacerse una gastroscopía antes de los 50 años para prevenir, sobre todo en familiares de pacientes con cáncer gástrico.

Tengo familia directa con cáncer gástrico… ¿me debo alarmar?
¿Cambia la frecuencia con que me debo hacer la gastroscopía?

No. La prevención es el camino. Debe hacerse una gastroscopía para determinar su riesgo, se requiere la biopsia para ello y luego se siguen las recomendaciones dadas anteriormente.

Lo que sí varía es que se le recomienda realizarse la gastroscopía a una edad más temprana y no pasar de los 40 años sin haberse realizado el examen con detección del Helicobacter pylori.  La frecuencia de la gastroscopía posteriormente está determinada por esa gastroscopía inicial y por las posteriores.

Pero aunque usted tenga uno de sus padres con cáncer, si no tiene ni infección por Helicobacter pylori ni cambios precursores de cáncer, puede tranquilamente hacerse la gastroscopía cada 5 años dado que su riesgo de cáncer es muy bajo.

Por otra parte si se descubren lesiones de riesgo en esa gastroscopía inicial, debe seguir las recomendaciones de su médico.

La edad en los familiares directos es a los 40 años, o 10 años antes de la aparición del cáncer en su familiar, lo que llegue primero. Entonces si su familiar tuvo el cáncer a los 47 años, usted debe realizarse la gastro a los 37 años (o antes si lo prefiere), pero si su familiar tuvo el cáncer a los 65 años, debe iniciar con gastroscopías a los 40 años de edad.

La importancia de elegir un buen profesional.

No podemos escoger profesionales que no tengan una formación completa en endoscopía, dado que no sabrían reconocer las lesiones peligrosas pero sutiles del estómago.

Detectar el cáncer gástrico temprano (que es el que tiene muy buen pronóstico y hasta se cura por medio de la gastroscopía) requiere un ojo muy entrenado para ver lesiones muy sutiles, y es mejor si hay un equipo de alta definición que le pegue el empujón final al ojo entrenado.

Un lugar donde el precio de la gastroscopía es muy bajo, probablemente no cuente con equipos de alta definición (un equipo moderno vale 5 veces más que uno de segunda de la tecnología previa), seleccione muy bien en qué manos pone su vida.

Recuerde que la especialidad que tiene un énfasis muy importante en endoscopía es la gastroenterología, busque que su médico haya hecho un posgrado en dicha especialidad. Algunos pocos colegas han hecho una subespecialidad en endoscopía de dos años de duración (luego de su primera especialidad), esos colegas también tienen el entrenamiento adecuado para identificar las lesiones que se deben buscar (como lo tiene el gastroenterólogo). Un curso de unos meses en endoscopía no es suficiente para entrenarse a fondo. Desgraciadamente hay muchos colegas con formación insuficiente que ofrecen el servicio de gastroscopía.

Lo mejor es que el médico que escoja sea miembro de la Asociación de Especialistas en Gastroenterología y Endoscopía Digestiva de Costa Rica, que incluye a todos los especialistas que tienen la formación adecuada para los estudios bien realizados de gastroscopía y colonoscopía.

EN RESUMEN:

Frecuencia recomendada para realizarse la gastroscopía con base en evidencia científica

Condición del estómago Frecuencia recomendada para la próxima gastroscopía
Sin cambios premalignos, sin Helicobacter pylori Cada 5 años
Sin cambios premalignos, con Helicobacter pylori Cada 3 años – Una vez erradicado pasa a cada 5 años
Gastritis crónica atrófica Cada 3 años
Metaplasia intestinal completa Cada 3 años
Metaplasia intestinal incompleta Cada 2 años
Displasia de bajo grado Cada año
Displasia de alto grado Cada 6 meses – se recomienda resección endoscópica

  1. Maastricht V/Florence Consensus. Gut. Octubre 2016. ↩︎
  2. De Vries et al. Gastroenterology. 2008. ↩︎
  3. De Vries et al. Gastroenterology. 2008. ↩︎
  4. De Vries et al. Gastroenterology. 2008. ↩︎

 

Puede encontrar información adicional sobre el cáncer gástrico en la página del American Cancer Society.

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En este artículo les explicaré qué es una gastroscopía, en qué consiste el reflujo gastroesofágico, su origen, sus síntomas, sus complicaciones y el tratamiento de la enfermedad. Daremos énfasis a porqué un costarricense con reflujo debe realizarse una gastroscopía.

¿Qué es la gastroscopía?

Servicios - Clínica Digestiva NavarroLa gastroscopía es el examen que examina el esófago, el estómago y el duodeno, de hecho tiene un nombre más largo: esofagogastroduodenoscopía, obviamente es más fácil usar el nombre corto.
Durante el examen se inserta por la boca un tubo flexible con una cámara de alta definición en la punta. El examen identifica lesiones, permite tomar biopsias y dar tratamiento a diferentes patologías.
La gastroscopía se hace con sedación (en la mayoría de centros privados) lo que permite que el paciente no recuerde nada del examen. Con la sedación actual, el paciente se despierta muy rápidamente una vez terminado el examen. Es importante indicar que se usa sedación y no anestesia lo que da un perfil de seguridad muy bueno para el paciente (muy bajo riesgo de complicaciones).
Cuando decida hacerse una gastroscopía escoja una clínica donde haya un especialista en el examen (un gastroenterólogo) y que tenga endoscopios de alta tecnología (que ayudan a visualizar mejor las lesiones). Aunque el precio es importante, no es el factor más importante a considerar.
La gastroscopía es el mejor examen para evaluar el reflujo gastroesofágico, con frecuencia confirma el diagnóstico, pero lo más importante es que descarta que haya complicaciones del reflujo u otras patologías más graves en los órganos examinados.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

Es una condición en donde el paciente experimenta síntomas por el paso de contenido gástrico al esófago. En el estómago hay ácido y enzimas que al devolverse al esófago lo pueden dañar, causando acidez y dolor en el centro del pecho. Ese contenido también puede llegar a la garganta y provocar síntomas como ronquera, asma, tos crónica, sensación de estorbo en la garganta, etc.
El reflujo está muy presente en la población y debe ser evaluado para descartar complicaciones. La gastroscopía es el mejor método para evaluar el reflujo.

¿Por qué se da el reflujo?

Reflujo gastroesofágico
Cuando el contenido del estómago pasa al esófago hay reflujo

Tradicionalmente los médicos han asociado el reflujo a las hernias hiatales. Es cierto que la hernia hiatal es una causa de reflujo, pero no es la causa más frecuente.
La causa más frecuente del reflujo son las relajaciones intermitentes del esfínter esofágico inferior, suena raro pero trataré de explicarlo.
El esófago es un tubo que va de la boca al estómago. Abajo en la unión con el estómago tiene una válvula que evita que el contenido gástrico se devuelva, es como las válvulas de la cañería que dejan entrar el agua a una casa, pero no dejan que el agua se devuelva a la cañería municipal (creo que les dicen válvulas check). Esa válvula en el esófago es el esfínter esofágico superior, es un músculo como un anillo, se abre cuando tragamos y mientras la comida baja por el esófago, se cierra luego que la comida pasa y se mantiene cerrado hasta que volvamos a tragar algo. Es normal que ese músculo se abra a ratos cuando no tragamos, pero si ese proceso de apertura ocurre con más frecuencia de lo habitual, habrá reflujo.

Hernia hiatal

Hernia hiatal
En la hernia hiatal parte del estómago sube al tórax atravesando el diafragma

Como ya aclaramos, la hernia no es la causa más frecuente del reflujo, son las relajaciones intermitentes del esfínter esofágico inferior, pero como la hernia es la causa más conocida merece una explicación.
El esófago baja por el tórax, atraviesa el diafragma (músculo de la respiración que divide el tórax del abdomen) y ya en el abdomen se une al estómago. Cuando un fragmento del estómago sube al tórax a través del diafragma, tenemos una hernia hiatal. Es una hernia que es interna en nuestro cuerpo por lo que no la podemos ver o tocar, solo la podemos diagnosticar por una gastroscopía o por un examen de rayos X con contraste.
Cuando el estómago sube al tórax, usualmente es un fragmento de la parte superior la que sube (no todo el estómago), ese fragmento es sometido a mayor presión por el proceso de la respiración y los latidos cardiacos. El estómago es como una bolsa y si le ponemos más presión externa es como apretar la bolsa y eso genera que el contenido gástrico se devuelva hacia arriba con mayor facilidad, venciendo la oposición que brinda el esfínter (la válvula check) y generando entonces reflujo.
Es importante aclarar que no todas las personas que tienen hernia sufren de reflujo y que la mayoría de personas con reflujo no tienen hernia.

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Lo más usual es lo que los médicos llamamos pirosis. Es ese dolor detrás del esternón, en el centro del pecho, con frecuencia ardoroso. También la sensación de algo amargo que sube hasta la garganta, algunos pacientes lo describen como si estuviesen “escupiendo fuego como dragones”.
Hay síntomas menos evidentes del reflujo o síntomas que parecieran ser de otros órganos. El paciente puede tener tos crónica, dificultad para tragar, asma bronquial, rinitis alérgica, ronquera y muchos otros síntomas.
El diagnóstico del reflujo gastroesofágico es basado en los síntomas del paciente. Suele quedar confirmado cuando el paciente recibe el tratamiento y los síntomas mejoran.
La gastroscopía se hace necesaria para confirmar con mayor certeza el diagnóstico y para descartar complicaciones del reflujo u otras patologías presentes.

Complicaciones del reflujo gastroesofágico

Erosiones en esófago y esófago de Barrett (mucosa rosada)

El reflujo gastroesofágico tiene tres principales complicaciones: la estrechez del esófago, el esófago de Barrett y el cáncer de esófago.
Como ya explicamos el esófago es un tubo, en algunos pacientes ese tubo se estrecha por efecto del reflujo. Lo que ocurre es que el reflujo genera raspones y úlceras en el esófago y cuando se sanan dejan fibrosis. La fibrosis es una cicatriz permanente que retrae el tejido y hace que esa parte del esófago no se estire. Cuando la fibrosis es severa, hace que los alimentos no pasen adecuadamente y el paciente puede experimentar incapacidad para comer. Para tratar estas estrecheces se hacen dilataciones por medio de la gastroscopia. En estos casos la gastroscopia además de ser diagnóstica, es terapéutica.
El esófago de Barrett es cuando el esófago por exceso de reflujo que lo daña, se repara mal. En lugar de repararse con tejido normal de esófago, se repara con tejido del intestino. Entonces el esófago se torna rosado (normalmente es blanquecino) y la biopsia confirma el diagnóstico. Para tomar la biopsia hay que hacer la gastroscopía. El problema con el Barrett es cuando aparece displasia porque este es el paciente que tiene riesgo de cáncer de esófago. El cáncer de esófago es la complicación temible del esófago de Barrett. Si a una persona se le encuentra un esófago de Barrett con displasia, puede por medio de la gastroscopía, recibir un tratamiento que erradique la displasia y de esa forma prevenir el cáncer de esófago. Los pacientes con esófago de Barrett deben tener gastroscopías a repetición para prevenir el cáncer de esófago.

Tratamiento del reflujo gastroesofágico

El tratamiento se basa en la utilización de los medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos bloquean el ácido del estómago y de esa forma permiten que los síntomas desaparezcan y las complicaciones pueden revertirse y estabilizarse. Usualmente se da una dosis en ayunas, en los casos más severos se da una segunda dosis antes de cenar.
Es sabido que el fumado y el alcohol empeoran el reflujo. Lo mismo el café, las comidas grasosas y condimentadas deben ser evitadas. Se aconseja que los pacientes no usen ropa apretada y que no se acuesten con el estómago lleno, también se puede levantar la cabecera de la cama para prevenir el reflujo.
También existe la cirugía anti reflujo, es recomendada para pacientes que responden bien al tratamiento médico pero que no lo quieren tomar de por vida. No suelo mandar los pacientes a cirugía, me parece que es mucho más seguro tomar tratamiento médico que exponerse al riesgo quirúrgico.

Importancia de la gastroscopía en el reflujo

Esofagitis erosiva
Cuando el ácido pasa al esófago genera raspones – erosiones

La gastroscopía puede confirmar el diagnóstico de reflujo gastroesofágico directamente al encontrar erosiones (raspones) en el esófago o indirectamente al encontrar una hernia hiatal. Sin embargo es común que muchos pacientes con reflujo tengan una gastroscopía normal, a este grupo se le llama reflujo gastroesofágico no erosivo.
La gastroscopía detecta como ya mencionamos las complicaciones del reflujo y nos ayuda a tratarlas. Permite dilatar el esófago estrecho, eliminar el Barrett con displasia (resecándolo o cauterizándolo) e inclusive resecar un cáncer de esófago en sus etapas iniciales.
Por otro lado como el examen visualiza el estómago y el duodeno nos descarta problemas en esos órganos que pueden dar síntomas que se confundan con reflujo y permite prevenir el cáncer de estómago que es muy frecuente en Costa Rica.
En conclusión la gastroscopía es muy útil porque nos permite confirmar el diagnóstico de reflujo, detectar y tratar las complicaciones y descartar patologías importantes del tracto digestivo alto.

Clínica Digestiva Navarro

Nosotros ofrecemos el servicio de gastroscopía y colonoscopía en Alajuela, Costa Rica. Los estudios son realizados con sedación para que no tenga experiencias traumáticas. Son realizadas por un gastroenterólogo con amplia experiencia y con equipos de los más modernos disponibles en la actualidad. Nos regimos por nuestros valores de servicio, capacidad profesional e innovación.
Estaremos atentos a atenderle, ojalá la información brindada haya sido de su provecho.

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El cáncer de colon es fácilmente prevenible, pero la falta de educación e información entre la población produce detección tardía.

“Yo no me hago ese examen… ¡después me sale algo malo!” Si usted ha dicho eso, ¡este artículo le interesa! Posiblemente esa actitud ha causado muchas muertes que pudieron prevenirse.

Constantemente hay personas que me repiten esa afirmación en mi consulta, paradójicamente; mi trabajo es la prevención del cáncer entre ellos, el de colon.

En Costa Rica la aparición de cáncer de colon va en aumento; es el tercer tumor más mortal en mujeres y el quinto más mortal en hombres

Reconocer el cáncer de colon

El cáncer de colon o cáncer colorectal es un tumor maligno originado en la mucosa del colon.
El colon inicia en el lado inferior derecho del abdomen (el apéndice cecal está en el inicio del colon); sube pasa contiguo al hígado; cruza al lado izquierdo; sigue cerca del bazo y baja hasta terminar en el recto.
Los cánceres de colon inician como un pólipo, que es un crecimiento anormal de la mucosa, detectable por medio de una colonoscopia y durante la misma puede ser extraído.
Si se eliminan todos los pólipos en una persona es muy difícil que desarrolle cáncer y esa es precisamente la clave de que ese cáncer sea tan prevenible.
Los cánceres de colon no dan síntomas en sus etapas tempranas, son silenciosos. Es hasta que el tumor crece que ocasiona dolor abdominal, sangrado con las heces, pérdida de peso, alteraciones en el hábito defecatorio (diarrea o estreñimiento de aparición reciente) o anemia.

¿Cómo se previene?

Hay varios métodos para detectar el cáncer de colon. El colon por enema es barato pero tiene un bajo índice de efectividad y ya no se recomienda. La identificación de sangre oculta en heces es útil pero hay que realizarla anualmente y puede mostrar tardíamente la enfermedad.
La rectosigmoidoscopia que es como realizar media colonoscopia es útil, pero a mi criterio es una colonoscopia incompleta y no me gusta hacer las cosas a medias (un 40% de los tumores están en el área que la rectosigmoidoscopia no explora). La colonoscopia, que explora el colon en su totalidad es el examen de elección para la prevención.

La colonoscopía previene el cáncer por medio de dos acciones:
1. Encuentra y extirpa los pólipos (lesiones precancerosas) antes de que se conviertan en cáncer.
2. Detecta el cáncer en tempranamente permitiendo la curación.

Un pólipo puede tardar hasta 10 años en hacerse maligno y ese lerdo crecimiento es el que brinda una gran oportunidad de prevenir este cáncer. En otros tumores no hay la posibilidad de encontrar el precáncer, sino que la esperanza es la detección temprana; pero en el cáncer de colon, se pueden eliminar lesiones premalignas y de esa forma nunca desarrollar el cáncer. De hecho, esta estrategia ya ha logrado disminuir la mortalidad de cáncer de colon en otros países.

¿En quienes se debe hacer la detección?

Según la American Society for Gastrointestinal Endoscopy y la American Gastroenterological Association, todo adulto mayor de 50 años, debe iniciar un programa de detección de dicho tumor. Sea que tenga síntomas o que la persona se sienta de maravilla.
Todas las personas con o sin síntomas gastrointestinales deben realizarse prevención del cáncer de colon. Así como lo lee, aunque usted se sienta que su salud es óptima, ¡debe realizarse el examen!
Debido al alto componente hereditario de este tumor, los familiares de primer grado de pacientes con cáncer colorectal deben iniciar a los 40 años de edad o antes.
En resumen todas las personas a los 50 años deben realizarse una colonoscopia y el procedimiento se debe repetir cada 10 años. Algunos consideran ese lapso algo largo, pero hay consenso en que es un lapso seguro.
Lo que nadie discute es que cada 5 años es aún más seguro y si no hay pólipos, repetirla antes de 5 años es innecesario.
Los familiares de primer grado de un paciente con cáncer de colon deben empezar a los 40 años y repetirse la colonoscopia cada 5 años.
Cualquier pólipo encontrado debe ser resecado (quitado por medio de una polipectomía). La prevención es el camino, al fin de cuentas si le sale algo malo es mejor encontrarlo a tiempo cuando aún tiene cura ¿o no?

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Las enfermedades del hígado que lo afectan a largo plazo (crónicas), producen inflamación que al curarse produce una cicatriz.  La acumulación de este tejido cicatrizal en todo el hígado es lo que conocemos como cirrosis.  Todas las enfermedades y condiciones que dañen el hígado de forma repetida y sostenida, tienen la posibilidad de producir cirrosis.  No asì las enfermedades agudas, que dan una inflamación temporal del hìgado.  Dicho de otra forma, alguien que padezca de hepatitis B (enfermedad viral crónica del hígado) o alguien que consuma de forma sostenida alcohol, pueden desarrollar cirrosis; sin embargo, alguien que tenga una hepatitis A (enfermedad aguda del hígado) no va a desarrollar nunca cirrosis.

 

Dos mitos que debemos olvidar

El primer mito que debemos desacreditar, es que la cirrosis sólo afecta a las personas que toman mucho licor.  Es cierto que el licor es una de las causas de cirrosis, no obstante, la mayoría de pacientes con esta enfermedad nunca han tomado de una forma que afecte su salud.

El segundo mito, es que la cirrosis es similar a un cáncer.  El hígado es un órgano con una capacidad increíble de regeneración, por tanto un paciente en una etapa temprana de la enfermedad, puede sobrevivir muchos años con una cirrosis.  Hay algunas causas de cirrosis que responden muy bien al tratamiento o al retiro del factor causante (como el paciente que deja de ingerir licor).

 

¿Por qué ocurre la cirrosis?

Las causas son múltiples, cualquier enfermedad que afecte el hígado por largo tiempo produce cirrosis.

Las causas más comunes son:

  • Virus:  la hepatitis B y la hepatitis C pueden desarrollar una infección crónica (de largo tiempo) que cause cirrosis.
  • Hígado graso:  muy frecuente en la población mundial, sobre todo en diabéticos y en personas obesas, puede degenerar en cirrosis.
  • También puede que el cuerpo tenga una reacción anormal que ataque el hígado, esta enfermedad se conoce como una hepatitis autoinmune.
  • Hay enfermedades hereditarias, como la enfermedad de Wilson, en la cual se acumula cobre en el hígado.
  • Por supuesto, el abuso de licor.

 

Qué le ocurre a un paciente con cirrosis (complicaciones)

Inicialmente la cirrosis no dan ningún síntoma.  De hecho un paciente con el diagnóstico establecido puede continuar con su vida normal a lo largo de muchos años.  El ejemplo típico de esta situación, es cuando un alcohólico es diagnosticado de cirrosis en estadio temprano y el paciente logra suspender la ingesta de licor.  Lo usual es que que el paciente evolucione satisfactoriamente sin ninguna complicación a lo largo de muchos años.

Sin embargo, conforme la enfermedad avanza se van desarrollando complicaciones.  Dependiendo de la causa de la enfermedad, la misma puede ser detenida (como en el paciente que deja de tomar licor o el paciente con hepatitis que recibe el tratamiento contra el virus), mientras que en otros pacientes la enfermedad prosigue su curso.

Recordemos que el hígado tiene múltiples funciones en el cuerpo, se encarga del procesamiento inicial de los nutrientes y las toxinas de los alimentos, la producción de proteínas vitales para nuestro organismo, y múltiples procesos metabólicos.

Algunas complicaciones que pueden desarrollar los pacientes son:

  • Várices, pueden ser en el esófago (várices esofágicas) o en el estómago (várices gástricas).  Se desarrollan porque la sangre que viene de los intestinos ya no pasa adecuadamente por el hígado y tiene que buscar caminos alternativos, entonces se dilatan venas en el esófago o en el estómago y forman estas várices.  El mayor riesgo de las mismas, es el sangrado. El sangrado suele ser masivo y puede ser mortal.  El tratamiento para las várices es la ligadura (que es como amarrarlas) con lo que las mismas desaparecen o disminuyen su tamaño.
  • Plaquetas bajas.  El bazo es un órgano en el cual se destruyen las plaquetas viejas. La sangre que llega al bazo, es drenada por una vena que desemboca en el hígado. Al estar hígado enfermo, el bazo tiene un drenaje inadecuado y aumenta su tamaño.  Un bazo de mayor tamaño destruye más plaquetas y esto causa la baja en estas células de la sangre.  Recordemos que las plaquetas son importantes para la coagulación de la sangre.  Sumado a esta situación, en el hígado se producen varios factores de la coagulación. Un hígado enfermo produce menor cantidad de los factores de coagulación.  La combinación de plaquetas bajas y disminución en los factores de coagulación, produce un aumento del riesgo de sangrado en los pacientes con cirrosis. Es común que los cirroticos tengan gingivorragia (sangrado de las encías).
  • Ascitis y edemas. La ascitis es la acumulación de agua en la cavidad abdominal y los edemas son la hinchazón de órganos (como los pies) por acumulación de agua en los mismos.  En los estadios avanzados de la enfermedad, los pacientes con cirrosis desarrollan un abdomen muy abultado por la gran cantidad de líquido que se acumula en el mismo.  La acumulación de líquido puede dificultar la respiración o podría infectarse, causando así mayores complicaciones a los pacientes.
  • Encefalopatía hepática.  El hígado procesa por primera vez todas las sustancias que ingerimos al alimentarlos.  Al estar deteriorado, no hay un proceso adecuado y sustancias como el amonio llegan al cerebro y lo intoxican.  El paciente experimenta cuadros de desorientación o de alteración en sus funciones mentales habituales.

 

Todas estas complicaciones son manejables médicamente, sin embargo el paciente que llega a presentar varias de ellas, es un paciente complicado y su pronóstico no es tan favorable.  La cirrosis puede ser mortal.  Es por esto que es importante el diagnóstico temprano, para la prevención de sus complicaciones y tener una mejor evolución.

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Una úlcera es una lesión circunscrita y abierta en la piel o en la membrana de una mucosa.  En otras palabras es como un huequito en una superficie del cuerpo humano.  El término úlcera péptica se utiliza para las úlceras que ocurren en el sistema digestivo, por la acción de las sustancias irritantes secretadas en el estómago (principalmente el ácido clorhídrico).  Estas úlceras se pueden desarrollar entonces, en el estómago o en el duodeno, que es la primera parte del intestino delgado (justo donde llega el ácido que sale del estómago).

El estómago y el duodeno tienen una cobertura interna llamada mucosa, que es la que se encarga de secretar sustancias como el ácido y de absorber los nutrientes de los alimentos.  Debajo de la mucosa hay un tejido que contiene vasos sanguíneos y da soporte a la mucosa; bajo ese tejido está el músculo que mueve el tracto digestivo.  En la úlcera, la mucosa desaparece y queda expuesta la capa más interna del órgano, que como acabamos de mencionar, es el soporte de la mucosa.  Como allí hay vasos sanguíneos, cuando la pared de uno de esos vasos se erosiona (se rompe), se produce un sangrado digestivo.  Si la úlcera se hace más profunda, llega a las capas musculares y si las atraviesa, ocurre lo que se conoce como una perforación.  La perforación provoca que el contenido gástrico o intestinal se libere a la cavidad abdominal y se puede desarrollar una infección conocida como peritonitis.

 

¿Qué síntomas provoca la úlcera?

Los síntomas iniciales de la úlcera son idénticos a los de la gastritis e incluyen: dolor ardoroso en el abdomen superior (llamado comúnmente la boca del estómago), náusea, vómitos, sensación de plenitud (llenura a pesar de comer poco) y falta de apetito.

Si la úlcera se complica con un sangrado, el paciente va a defecar negro y fétido, con una consistencia pastosa, los médicos le llamamos a ese tipo de heces: “melena”.  También es posible que el paciente vomite sangre roja o sangre digerida (que se observa como coágulos negros que recuerdan la “broza del café”).

Si la úlcera se perfora, el paciente aqueja un dolor que súbitamente se hace más intenso y agudo.  El dolor en este caso es tan severo que el paciente va a consultar a emergencias.

 

¿Cómo se diagnostica la úlcera péptica?

La gastroscopia es el examen de elección para ver una úlcera.  Durante una gastroscopia se puede observar el tamaño y el aspecto de las úlceras, con esto se puede determinar el riesgo de que dicha úlcera sangre en las próximas horas.  Además permite la toma de biopsias que nos indicará la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylori y el descartar que una determinada úlcera sea cancerosa.  La determinación de la presencia de esa bacteria es muy importante para el tratamiento posterior y por supuesto es muy importante descartar que cualquier úlcera sea un cáncer gástrico.

Es importante aclarar que las úlceras pépticas nunca se hacen cáncer, en ocasiones un cáncer se puede ver como una úlcera pero ese cáncer fue maligno desde el principio.  Para hacer esta diferenciación todas las úlceras gástricas siempre son biopsiadas en sus bordes.  Dado que los cánceres de duodeno son muy raros, en las úlceras duodenales no es necesario biopsiar los bordes pero sí es necesario buscar la bacteria arriba mencionada.

Recordemos que la gastroscopia es un examen seguro que asociado a una sedación adecuada no ofrece ninguna molestia para el paciente.

 

¿Por qué se provocan las úlceras pépticas?

La presencia de la bacteria conocida como Helicobacter pylori  es la causa de más del 90% de las úlceras duodenales y de alrededor del 70% de las úlceras gástricas.

Esta bacteria causa irritación en la mucosa que facilita la generación de las úlceras.  Además dicha bacteria altera el balance de las sustancias que estimulan la secreción de ácido en el estómago y generan que haya una mayor producción de ácido.  Más ácido asociada a irritación en el estómago genera las úlceras.

La otra causa conocida es el uso de medicamentos conocidos como anti inflamatorios no esteroidales (AINEs).  Estos medicamentos disminuyen la cantidad de moco que cubre la mucosa del estómago, como la función de ese moco es el proteger la mucosa del estómago, el uso de esos medicamentos puede generar úlceras.  Estos medicamentos se usan para aliviar el dolor y quitar la fiebre, el ejemplo más conocido es la Aspirina pero son muchos los fármacos de esta categoría.  El acetaminofén no es de estos fármacos y no se ha asociado al desarrollo de úlceras.

 

¿Cómo se tratan las úlceras?

Hace muchos años las úlceras se operaban.  La operación cortaba un nervio que estimulaba que el estómago secretara ácido.

En 1976 se inventó la cimetidina que es de la misma familia de medicamentos que la famotidina (muy conocida en el país), estos medicamentos hacen que se secrete menos ácido y finalmente hubo un tratamiento médico (no quirúrgico) para las úlceras).

En los 80 se inventaron los inhibidores de la bomba de protones que producen un mejor bloqueo del ácido y se volvió aún más fácil curar las úlceras con medicamentos.

A mediados de los 80, se descubrió las úlceras estaban asociadas a la infección con  Helicobacter pylori y que su erradicación (cuando la bacteria estaba presente en el paciente), es parte fundamental del tratamiento de las úlceras pépticas.  De tal modo que las úlceras pépticas se convirtieron en una enfermedad infecciosa que se trata con antibióticos.  Por esta causa es inaceptable que si usted tiene o ha tenido una úlcera alguna vez, su médico no investigue si está presente esta bacteria o no.

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Realizamos Gastroscopías, Colonoscopías y Consulta Médica de Gastroenterología. El Dr. Pablo Navarro es miembro del American College of Gastroenterology, de la American Society for Gastrointestinal Endoscopy y de la Asociación Costarricense de Gastroenterología

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