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El cáncer de colon es fácilmente prevenible, pero la falta de educación e información entre la población produce detección tardía.

“Yo no me hago ese examen… ¡después me sale algo malo!” Si usted ha dicho eso, ¡este artículo le interesa! Posiblemente esa actitud ha causado muchas muertes que pudieron prevenirse.

Constantemente hay personas que me repiten esa afirmación en mi consulta, paradójicamente; mi trabajo es la prevención del cáncer entre ellos, el de colon.

En Costa Rica la aparición de cáncer de colon va en aumento; es el tercer tumor más mortal en mujeres y el quinto más mortal en hombres

Reconocer el cáncer de colon

El cáncer de colon o cáncer colorectal es un tumor maligno originado en la mucosa del colon.
El colon inicia en el lado inferior derecho del abdomen (el apéndice cecal está en el inicio del colon); sube pasa contiguo al hígado; cruza al lado izquierdo; sigue cerca del bazo y baja hasta terminar en el recto.
Los cánceres de colon inician como un pólipo, que es un crecimiento anormal de la mucosa, detectable por medio de una colonoscopia y durante la misma puede ser extraído.
Si se eliminan todos los pólipos en una persona es muy difícil que desarrolle cáncer y esa es precisamente la clave de que ese cáncer sea tan prevenible.
Los cánceres de colon no dan síntomas en sus etapas tempranas, son silenciosos. Es hasta que el tumor crece que ocasiona dolor abdominal, sangrado con las heces, pérdida de peso, alteraciones en el hábito defecatorio (diarrea o estreñimiento de aparición reciente) o anemia.

¿Cómo se previene?

Hay varios métodos para detectar el cáncer de colon. El colon por enema es barato pero tiene un bajo índice de efectividad y ya no se recomienda. La identificación de sangre oculta en heces es útil pero hay que realizarla anualmente y puede mostrar tardíamente la enfermedad.
La rectosigmoidoscopia que es como realizar media colonoscopia es útil, pero a mi criterio es una colonoscopia incompleta y no me gusta hacer las cosas a medias (un 40% de los tumores están en el área que la rectosigmoidoscopia no explora). La colonoscopia, que explora el colon en su totalidad es el examen de elección para la prevención.

La colonoscopía previene el cáncer por medio de dos acciones:
1. Encuentra y extirpa los pólipos (lesiones precancerosas) antes de que se conviertan en cáncer.
2. Detecta el cáncer en tempranamente permitiendo la curación.

Un pólipo puede tardar hasta 10 años en hacerse maligno y ese lerdo crecimiento es el que brinda una gran oportunidad de prevenir este cáncer. En otros tumores no hay la posibilidad de encontrar el precáncer, sino que la esperanza es la detección temprana; pero en el cáncer de colon, se pueden eliminar lesiones premalignas y de esa forma nunca desarrollar el cáncer. De hecho, esta estrategia ya ha logrado disminuir la mortalidad de cáncer de colon en otros países.

¿En quienes se debe hacer la detección?

Según la American Society for Gastrointestinal Endoscopy y la American Gastroenterological Association, todo adulto mayor de 50 años, debe iniciar un programa de detección de dicho tumor. Sea que tenga síntomas o que la persona se sienta de maravilla.
Todas las personas con o sin síntomas gastrointestinales deben realizarse prevención del cáncer de colon. Así como lo lee, aunque usted se sienta que su salud es óptima, ¡debe realizarse el examen!
Debido al alto componente hereditario de este tumor, los familiares de primer grado de pacientes con cáncer colorectal deben iniciar a los 40 años de edad o antes.
En resumen todas las personas a los 50 años deben realizarse una colonoscopia y el procedimiento se debe repetir cada 10 años. Algunos consideran ese lapso algo largo, pero hay consenso en que es un lapso seguro.
Lo que nadie discute es que cada 5 años es aún más seguro y si no hay pólipos, repetirla antes de 5 años es innecesario.
Los familiares de primer grado de un paciente con cáncer de colon deben empezar a los 40 años y repetirse la colonoscopia cada 5 años.
Cualquier pólipo encontrado debe ser resecado (quitado por medio de una polipectomía). La prevención es el camino, al fin de cuentas si le sale algo malo es mejor encontrarlo a tiempo cuando aún tiene cura ¿o no?

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Las enfermedades del hígado que lo afectan a largo plazo (crónicas), producen inflamación que al curarse produce una cicatriz.  La acumulación de este tejido cicatrizal en todo el hígado es lo que conocemos como cirrosis.  Todas las enfermedades y condiciones que dañen el hígado de forma repetida y sostenida, tienen la posibilidad de producir cirrosis.  No asì las enfermedades agudas, que dan una inflamación temporal del hìgado.  Dicho de otra forma, alguien que padezca de hepatitis B (enfermedad viral crónica del hígado) o alguien que consuma de forma sostenida alcohol, pueden desarrollar cirrosis; sin embargo, alguien que tenga una hepatitis A (enfermedad aguda del hígado) no va a desarrollar nunca cirrosis.

 

Dos mitos que debemos olvidar

El primer mito que debemos desacreditar, es que la cirrosis sólo afecta a las personas que toman mucho licor.  Es cierto que el licor es una de las causas de cirrosis, no obstante, la mayoría de pacientes con esta enfermedad nunca han tomado de una forma que afecte su salud.

El segundo mito, es que la cirrosis es similar a un cáncer.  El hígado es un órgano con una capacidad increíble de regeneración, por tanto un paciente en una etapa temprana de la enfermedad, puede sobrevivir muchos años con una cirrosis.  Hay algunas causas de cirrosis que responden muy bien al tratamiento o al retiro del factor causante (como el paciente que deja de ingerir licor).

 

¿Por qué ocurre la cirrosis?

Las causas son múltiples, cualquier enfermedad que afecte el hígado por largo tiempo produce cirrosis.

Las causas más comunes son:

  • Virus:  la hepatitis B y la hepatitis C pueden desarrollar una infección crónica (de largo tiempo) que cause cirrosis.
  • Hígado graso:  muy frecuente en la población mundial, sobre todo en diabéticos y en personas obesas, puede degenerar en cirrosis.
  • También puede que el cuerpo tenga una reacción anormal que ataque el hígado, esta enfermedad se conoce como una hepatitis autoinmune.
  • Hay enfermedades hereditarias, como la enfermedad de Wilson, en la cual se acumula cobre en el hígado.
  • Por supuesto, el abuso de licor.

 

Qué le ocurre a un paciente con cirrosis (complicaciones)

Inicialmente la cirrosis no dan ningún síntoma.  De hecho un paciente con el diagnóstico establecido puede continuar con su vida normal a lo largo de muchos años.  El ejemplo típico de esta situación, es cuando un alcohólico es diagnosticado de cirrosis en estadio temprano y el paciente logra suspender la ingesta de licor.  Lo usual es que que el paciente evolucione satisfactoriamente sin ninguna complicación a lo largo de muchos años.

Sin embargo, conforme la enfermedad avanza se van desarrollando complicaciones.  Dependiendo de la causa de la enfermedad, la misma puede ser detenida (como en el paciente que deja de tomar licor o el paciente con hepatitis que recibe el tratamiento contra el virus), mientras que en otros pacientes la enfermedad prosigue su curso.

Recordemos que el hígado tiene múltiples funciones en el cuerpo, se encarga del procesamiento inicial de los nutrientes y las toxinas de los alimentos, la producción de proteínas vitales para nuestro organismo, y múltiples procesos metabólicos.

Algunas complicaciones que pueden desarrollar los pacientes son:

  • Várices, pueden ser en el esófago (várices esofágicas) o en el estómago (várices gástricas).  Se desarrollan porque la sangre que viene de los intestinos ya no pasa adecuadamente por el hígado y tiene que buscar caminos alternativos, entonces se dilatan venas en el esófago o en el estómago y forman estas várices.  El mayor riesgo de las mismas, es el sangrado. El sangrado suele ser masivo y puede ser mortal.  El tratamiento para las várices es la ligadura (que es como amarrarlas) con lo que las mismas desaparecen o disminuyen su tamaño.
  • Plaquetas bajas.  El bazo es un órgano en el cual se destruyen las plaquetas viejas. La sangre que llega al bazo, es drenada por una vena que desemboca en el hígado. Al estar hígado enfermo, el bazo tiene un drenaje inadecuado y aumenta su tamaño.  Un bazo de mayor tamaño destruye más plaquetas y esto causa la baja en estas células de la sangre.  Recordemos que las plaquetas son importantes para la coagulación de la sangre.  Sumado a esta situación, en el hígado se producen varios factores de la coagulación. Un hígado enfermo produce menor cantidad de los factores de coagulación.  La combinación de plaquetas bajas y disminución en los factores de coagulación, produce un aumento del riesgo de sangrado en los pacientes con cirrosis. Es común que los cirroticos tengan gingivorragia (sangrado de las encías).
  • Ascitis y edemas. La ascitis es la acumulación de agua en la cavidad abdominal y los edemas son la hinchazón de órganos (como los pies) por acumulación de agua en los mismos.  En los estadios avanzados de la enfermedad, los pacientes con cirrosis desarrollan un abdomen muy abultado por la gran cantidad de líquido que se acumula en el mismo.  La acumulación de líquido puede dificultar la respiración o podría infectarse, causando así mayores complicaciones a los pacientes.
  • Encefalopatía hepática.  El hígado procesa por primera vez todas las sustancias que ingerimos al alimentarlos.  Al estar deteriorado, no hay un proceso adecuado y sustancias como el amonio llegan al cerebro y lo intoxican.  El paciente experimenta cuadros de desorientación o de alteración en sus funciones mentales habituales.

 

Todas estas complicaciones son manejables médicamente, sin embargo el paciente que llega a presentar varias de ellas, es un paciente complicado y su pronóstico no es tan favorable.  La cirrosis puede ser mortal.  Es por esto que es importante el diagnóstico temprano, para la prevención de sus complicaciones y tener una mejor evolución.

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Una úlcera es una lesión circunscrita y abierta en la piel o en la membrana de una mucosa.  En otras palabras es como un huequito en una superficie del cuerpo humano.  El término úlcera péptica se utiliza para las úlceras que ocurren en el sistema digestivo, por la acción de las sustancias irritantes secretadas en el estómago (principalmente el ácido clorhídrico).  Estas úlceras se pueden desarrollar entonces, en el estómago o en el duodeno, que es la primera parte del intestino delgado (justo donde llega el ácido que sale del estómago).

El estómago y el duodeno tienen una cobertura interna llamada mucosa, que es la que se encarga de secretar sustancias como el ácido y de absorber los nutrientes de los alimentos.  Debajo de la mucosa hay un tejido que contiene vasos sanguíneos y da soporte a la mucosa; bajo ese tejido está el músculo que mueve el tracto digestivo.  En la úlcera, la mucosa desaparece y queda expuesta la capa más interna del órgano, que como acabamos de mencionar, es el soporte de la mucosa.  Como allí hay vasos sanguíneos, cuando la pared de uno de esos vasos se erosiona (se rompe), se produce un sangrado digestivo.  Si la úlcera se hace más profunda, llega a las capas musculares y si las atraviesa, ocurre lo que se conoce como una perforación.  La perforación provoca que el contenido gástrico o intestinal se libere a la cavidad abdominal y se puede desarrollar una infección conocida como peritonitis.

 

¿Qué síntomas provoca la úlcera?

Los síntomas iniciales de la úlcera son idénticos a los de la gastritis e incluyen: dolor ardoroso en el abdomen superior (llamado comúnmente la boca del estómago), náusea, vómitos, sensación de plenitud (llenura a pesar de comer poco) y falta de apetito.

Si la úlcera se complica con un sangrado, el paciente va a defecar negro y fétido, con una consistencia pastosa, los médicos le llamamos a ese tipo de heces: “melena”.  También es posible que el paciente vomite sangre roja o sangre digerida (que se observa como coágulos negros que recuerdan la “broza del café”).

Si la úlcera se perfora, el paciente aqueja un dolor que súbitamente se hace más intenso y agudo.  El dolor en este caso es tan severo que el paciente va a consultar a emergencias.

 

¿Cómo se diagnostica la úlcera péptica?

La gastroscopia es el examen de elección para ver una úlcera.  Durante una gastroscopia se puede observar el tamaño y el aspecto de las úlceras, con esto se puede determinar el riesgo de que dicha úlcera sangre en las próximas horas.  Además permite la toma de biopsias que nos indicará la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylori y el descartar que una determinada úlcera sea cancerosa.  La determinación de la presencia de esa bacteria es muy importante para el tratamiento posterior y por supuesto es muy importante descartar que cualquier úlcera sea un cáncer gástrico.

Es importante aclarar que las úlceras pépticas nunca se hacen cáncer, en ocasiones un cáncer se puede ver como una úlcera pero ese cáncer fue maligno desde el principio.  Para hacer esta diferenciación todas las úlceras gástricas siempre son biopsiadas en sus bordes.  Dado que los cánceres de duodeno son muy raros, en las úlceras duodenales no es necesario biopsiar los bordes pero sí es necesario buscar la bacteria arriba mencionada.

Recordemos que la gastroscopia es un examen seguro que asociado a una sedación adecuada no ofrece ninguna molestia para el paciente.

 

¿Por qué se provocan las úlceras pépticas?

La presencia de la bacteria conocida como Helicobacter pylori  es la causa de más del 90% de las úlceras duodenales y de alrededor del 70% de las úlceras gástricas.

Esta bacteria causa irritación en la mucosa que facilita la generación de las úlceras.  Además dicha bacteria altera el balance de las sustancias que estimulan la secreción de ácido en el estómago y generan que haya una mayor producción de ácido.  Más ácido asociada a irritación en el estómago genera las úlceras.

La otra causa conocida es el uso de medicamentos conocidos como anti inflamatorios no esteroidales (AINEs).  Estos medicamentos disminuyen la cantidad de moco que cubre la mucosa del estómago, como la función de ese moco es el proteger la mucosa del estómago, el uso de esos medicamentos puede generar úlceras.  Estos medicamentos se usan para aliviar el dolor y quitar la fiebre, el ejemplo más conocido es la Aspirina pero son muchos los fármacos de esta categoría.  El acetaminofén no es de estos fármacos y no se ha asociado al desarrollo de úlceras.

 

¿Cómo se tratan las úlceras?

Hace muchos años las úlceras se operaban.  La operación cortaba un nervio que estimulaba que el estómago secretara ácido.

En 1976 se inventó la cimetidina que es de la misma familia de medicamentos que la famotidina (muy conocida en el país), estos medicamentos hacen que se secrete menos ácido y finalmente hubo un tratamiento médico (no quirúrgico) para las úlceras).

En los 80 se inventaron los inhibidores de la bomba de protones que producen un mejor bloqueo del ácido y se volvió aún más fácil curar las úlceras con medicamentos.

A mediados de los 80, se descubrió las úlceras estaban asociadas a la infección con  Helicobacter pylori y que su erradicación (cuando la bacteria estaba presente en el paciente), es parte fundamental del tratamiento de las úlceras pépticas.  De tal modo que las úlceras pépticas se convirtieron en una enfermedad infecciosa que se trata con antibióticos.  Por esta causa es inaceptable que si usted tiene o ha tenido una úlcera alguna vez, su médico no investigue si está presente esta bacteria o no.

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Mi trabajo es la detección y prevención del cáncer, por ende constantemente me enfrento al duro momento en que tengo que decirle a una persona que tiene un cáncer.

Para mí es más duro cuando pienso que ese cáncer se pudo haber prevenido.  Desgraciadamente es muy común encontrar un cáncer en un familiar de un paciente que lo ha padecido previamente, sobre todo con el cáncer de colon que tiene un alto componente hereditario.

Lo más frustrante es que usted le pregunta al paciente ¿anteriormente le habían  explicado que tenía que hacerse un examen para prevenirlo? y la respuesta casi siempre es: “sí, los doctores me lo habían dicho, pero no me lo había hecho porque ¡tenía miedo!…”  

¡Pero si cuando tuvieron miedo la primera vez se hubieran hecho la colonoscopia, el tan temido día no hubiera llegado!

Atención, que la prevención es en todos, con herencia de cáncer o sin ella y hoy pretendo explicar como se previene el cáncer de colon.

Cáncer de colon

El cáncer de colon o cáncer colorectal es un tumor maligno originado en la mucosa del colon.  Recordemos que el colon inicia en el lado inferior derecho de nuestro abdomen (el apéndice cecal está en el inicio del colon), sube pasa contiguo al hígado, cruza al lado izquierdo y pasa cerca del bazo y baja hasta terminar en el recto.

Los cánceres de colon inician como un pólipo.   Un pólipo es un crecimiento anormal de la mucosa que es detectable por medio de una colonoscopia y que durante la misma puede ser extraído.  Si quitamos todos los pólipos en una persona es muy difícil que esa persona desarrolle cáncer y esa es precisamente la clave de que ese cáncer sea tan prevenible.

Un pólipo puede tardar hasta 10 años en hacerse maligno y ese lerdo crecimiento es el que nos permite prevenir este cáncer.

En otras palabras, la persona que se presenta con un cáncer colorectal hoy, hace 1-2 años lo que tenía era un pólipo no canceroso que era removible durante una colonoscopia.  Otros tumores en otros órganos no crecen tan lentamente, por lo que la prevención del cáncer de colon es realmente efectiva.

De hecho múltiples estudios han demostrado que la mortalidad del cáncer de colon está disminuyendo en los países con programas de prevención de este cáncer como los Estados Unidos de América.  La explicación de esa disminución de la mortalidad es la realización de colonoscopias con remoción de pólipos de forma preventiva.

 

¿En quién, cuándo y cómo se debe realizar la prevención del cáncer de colon?

Todas las personas con o sin síntomas gastrointestinales deben realizarse prevención del cáncer de colon.

Esta prevención debe iniciar en la población general (todos nosotros, hombres y mujeres) a los 50 años de edad, mientras que en los familiares (de primer grado sobre todo) de pacientes con cáncer colorectal debe iniciar a los 40 años de edad.  Si nuestro familiar tuvo en cáncer muy joven (antes de los 50 años) es posible que haya que iniciar la prevención inclusive antes de los 40 años.

Hay varios métodos para detectar el cáncer de colon.  El colon por enema es barato pero tiene un bajo índice de detección y ya no se recomienda.  La detección de sangre oculta en heces es útil pero hay que realizarla anualmente y puede detectar tardíamente la enfermedad.  La rectosigmoidoscopia que es como realizar media colonoscopia es útil, pero a mi criterio es una colonoscopia incompleta y no me gusta hacer las cosas a medias (un 40% de los tumores están en el área que la rectosigmoidoscopia no explora).  La colonoscopia se posicionó como el examen de elección para prevenir el cáncer de colon.

En resumen todas las personas a los 50 años deben realizarse una colonoscopia y se debe repetir cada 10 años.  Algunos consideran ese lapso algo largo, pero hay consenso en que es un lapso seguro.  Lo que nadie discute es que cada 5 años es muy seguro y si no hay pólipos, repetirla antes de 5 años es innecesario.

Los familiares de primer grado de un paciente con cáncer de colon deben empezar a los 40 años y repetirse la colonoscopia cada 5 años.

Cualquier pólipo encontrado debe ser resecado (quitado por medio de una polipectomía).  La prevención es el camino ¡que no nos mate el miedo!

 

Hay mucha información disponible sobre este tema, pueden consultar nuestra sección de polipectomía en esta página web o pueden ir a www.screen4coloncancer.org donde hay información en inglés y español sobre esta patología.

 

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Helicobacter pylori

 

El Helicobacter pylori es una bacteria que habita en el estómago.  Es la infección bacteriana crónica más común en humanos.  Tiene distribución mundial.  Causa inflamación en el estómago lo que puede desencadenar en gastritis, úlceras o inclusive puede colaborar en el desarrollo del cáncer gástrico.

 

¿Qué tan frecuente es la infección? ¿Cómo me contagio?

Se cree que al menos el 50% de la población mundial está infectada con Helicobacter pylori.

El porcentaje de infección tiene que ver con el grado de desarrollo de cada país.  De esta forma en los países más desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, la infección es de menos del 20% de la población y en los países más pobres como los de África, el 90% de la población lo sufre.  En Costa Rica es muy frecuente, alrededor del 70% de los ticos sufren de esta infección.

El grado de desarrollo de los países tiene que ver con la edad en la que los pacientes adquieren la infección, entonces en los países con bajo grado de infección la infección se puede adquirir a cualquier edad, mientras que en los países con altas tasas de infección, esa infección se suele adquirir en la infancia.

Podemos presumir entonces que la mayoría de ticos infectados adquieren la infección temprano en su vida.

La ruta de infección más común es la oral – oral (contenido gástrico es pasado de boca a boca) o la fecal – oral (de las heces a la boca).  Los padres y hermanos parecieran tener un rol importante en la transmisión.

 

¿Cómo me puede afectar esta infección?

Cuando la bacteria llega al estómago genera inflamación.  La inflamación es causada por el sistema inmune tratando de eliminar la bacteria.

Esta inflamación puede afectar el estómago y causar una úlcera gástrica.  También puede causar que el estómago secrete mayor cantidad de ácido y que ese ácido provoque una úlcera en el duodeno.

Por otro lado la inflamación sostenida puede causar que el estómago se trate de adaptar y que inicie una serie de cambios que muchos años más tarde pueden convertirse en un cáncer gástrico.

Sin embargo, lo más probable es que no pase nada.  La mayoría de personas son portadoras asintomáticas y aunque esto está en discusión, todavía no hay evidencia médica que soporte el erradicar la bacteria en todas las personas que lo sufren.  Es lógico pensar que no es práctico dar antibióticos a tres millones de costarricenses para matar una infección que no les está causando daño.

 

¿Cuándo debo tratarme la infección por Helicobacter pylori?

Hay casos en los que es muy claro que el paciente debe recibir tratamiento.

A todos los pacientes que hayan tenido úlcera gástrica o úlcera duodenal se les debe erradicar la infección.  No importa si la úlcera fue hace 20 años y nunca volvió a molestar.  La presencia del Helicobacter pylori en ese estómago fue muy probablemente el factor causante de la úlcera y mientras no se erradique hay un riesgo latente (inaceptablemente alto) de desarrollar una nueva úlcera.  Es posible curar la úlcera sin eliminar la bacteria, pero hasta que la bacteria no se erradique, el tratamiento de esa úlcera estará incompleto.

Todos los pacientes con familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) con cáncer gástrico deben recibir erradicación.  Esto porque estas personas tienen un riesgo aumentado de desarrollar ese tumor y el Helicobacter puede contribuir a dicho desarrollo.

Los pacientes que tengan cambios en la biopsia gástrica conocidos como atrofia gástrica (adelgazamiento de la mucosa gástrica) o metaplasia intestinal (un cambio microscópico en que se desarrollan células intestinales en el estómago) deben recibir erradicación de la bacteria.  Esto les disminuye el riesgo de que estos cambios evolucionen a cáncer gástrico.

Hay condiciones en los que pareciera lógico erradicar la bacteria, pero que el hacerlo ha demostrado beneficio.  El ejemplo clásico de esto es el paciente que padece de gastritis pero que no presenta lesiones en la gastroscopia (conocido como dispepsia no ulcerosa).  Esos pacientes continúan con sus síntomas a pesar de erradicar la bacteria.  Tampoco existe actualmente la recomendación de erradicar el Helicobacer pylori a los familiares asintomáticos de los pacientes en los que sí es conveniente erradicarla.

En resumen, hay que erradicar el Helicobacter pylori en todos los pacientes que han tenido úlceras y en los que tienen riesgo aumentado de desarrollar cáncer de estómago.  No es conveniente buscar esta bacteria en personas que no tienen una indicación médica para la eliminación de la bacteria. Hacer eso nos aumentará los costos para los pacientes, los índices de resistencia a antibióticos de las bacterias y no ofrecerá un beneficio real a los pacientes.

Hay algunas indicaciones para la erradicación pero son situaciones muy específicas y poco frecuentes en la población (como un paciente un linfoma gástrico tipo MALT, o los pacientes con cáncer gástrico temprano) y entrar en dicha discusión no es el propósito de este artículo.

 

¿Cómo determino si padezco o no de la infección?

Antes de buscar la infección, es necesario que su médico sea el que decide si usted tiene verdaderamente un motivo para eliminar la infección o si por el contrario usted es una persona en que la presencia de la infección no tiene una mayor relevancia clínica.  Muchas veces es la gastroscopia la que encuentra alguna lesión que hace relevante el eliminar la bacteria y en ese caso el mismo gastroenterólogo que le está haciendo el examen, probablemente decidirá determinar la presencia o ausencia de infección.

La recomendación es no buscar la infección en alguien asintomático y sin factores de riesgo.

En Costa Rica (donde desgraciadamente tenemos la mayor mortalidad por cáncer gástrico del mundo) no se debe buscar la infección sin antes hacer una gastroscopia.  ¿Qué logramos sabiendo que hay una infección si desconocemos si hay una úlcera o un cáncer?  Entonces para un tico en el que haya interés en saber si hay infección, el primer examen debe ser una gastroscopia.

En la gastroscopia se puede tomar una biopsia y es el patólogo el que busca en el microscopio las bacterias y diagnostica la infección.  También en la gastroscopia se puede hacer una prueba química llamada test de ureasa, que determina la presencia de la bacteria en pocas horas.

También existen exámenes en aliento o en heces, que son prácticos y exactos.

El examen en sangre detecta anticuerpos, por lo que no es útil para saber si  la bacteria fue eliminada luego del tratamiento.

 

¿Como se trata?

El tratamiento es con antibióticos.  Como es una bacteria bastante difícil de erradicar se requiere de la combinación de dos o más antibióticos con medicamentos para eliminar el ácido del estómago, todos al mismo tiempo.  Es común regímenes de hasta 10 tabletas por día (en dos o más dosis diarias). El tiempo de duración del tratamiento varía de 7 a 14 días, siendo 10 días el esquema más comúnmente usado.  Afortunadamente los regímenes de tratamiento tienen una efectividad cercana al 90% y son bien tolerados.  Es muy importante que el médico sea claro en la cantidad y el horario de las tableas para que el resultado sea óptimo.

 

 

Bibliografía:

  • Santacroce, Luigi.  Helicobacter pylori infection.  En:  www.medscape.com (Katz, Julian Editor).  2012.
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Es cuando el contenido ácido del estómago se devuelve al tubo que comunica la boca con el estómago (llamado esófago).  Su síntoma clásico es lo que llamamos “agruras” (conocido por los médicos como pirosis).

 

¿Qué molestias ocasiona?

Como mencionamos lo característico son las agruras que podría mencionarse como una quemazón en el pecho.  Podría experimentarse una sensación quemante en la garganta o un sabor amargo en la boca.  Otros pacientes refieren dolor en el estómago (generalmente en “la boca del estómago”), dificultad para tragar, voz ronca, asma o tos sin explicación.

 

¿Por qué ocurre el reflujo?

En la parte inferior del esófago hay un músculo (llamado esfínter esofágico inferior) que se mantiene cerrado a lo largo del día para evitar que el contenido del estómago se devuelva al esófago.  Dicho músculo solo se debe de abrir al tragar los alimentos para que estos pasen al estómago y luego debe de cerrarse nuevamente.  Los pacientes con reflujo gastroesofágico experimentan relajaciones de ese esfínter que no están asociadas a la ingesta de alimentos.  Durante esas relajaciones, el músculo se abre y el ácido del estómago se devuelve al esófago.

Algunos pacientes tienen un vaciamiento gástrico muy lento, la presencia de contenido gástrico por mayor tiempo en el estómago favorece que haya mayor reflujo gastroesofágico en esos pacientes.

Algunas personas además tienen hernia hiatal, esta es una condición que favorece el reflujo gastroesofágico.  Una hernia es cuando un órgano del cuerpo está en un sitio en el que no debería estar.  En este caso, el estómago sube al tórax (pecho), en el tórax la presión es mayor, entonces el ácido contenido en esa porción del estómago tiende a devolverse con mayor facilidad hacia el esófago.  Hay personas que tienen hernia hiatal y no experimentan síntomas de reflujo, por otra parte hay otros pacientes que tienen reflujo sin tener hernia hiatal.  De hecho, la mayoría de pacientes con reflujo gastroesofágico, no  presentan hernia hiatal.

Hay comidas que disminuyen la presión del esfínter o enlentecen el vaciamiento gástrico, facilitando el reflujo.  Podemos citar el café, las comidas grasosas, el chocolate, el alcohol (sobre todo el vino y la cerveza) y el cigarro.

Los síntomas como la tos, la ronquera y el asma tienen que ver con que el ácido del estómago se devuelve al esófago y del esófago pasa a la vía aérea irritando las cuerdas vocales (causando ronquera) y estimulando los pulmones (causando asma o tos).

 

¿Cómo se diagnostica?

En el reflujo lo más importante es los síntomas que refiere el paciente. El médico los debe interpretar y de acuerdo a ellos definirá si es necesario realizar algunos exámenes.

El examen más comúnmente requerido es la esofagogastroduodenoscopia (gastroscopia o endoscopia alta) que como su nombre largo indica, visualiza el esófago.  Este examen se hace en búsqueda de erosiones o hernia hiatal.  La presencia de erosiones (raspones) en el esófago confirma el diagnóstico.  Es muy importante aclarar, que si la gastroscopia sale normal, esto no descarta el diagnóstico del reflujo gastroesofágico.  De hecho la mayoría de los pacientes con reflujo tienen una endoscopia normal.  La importancia de este examen radica en el descartar enfermedades de mayor riesgo como un cáncer o una úlcera en el estómago.  La gastroscopia también detecta complicaciones del reflujo como la estrechez del esófago o el esófago de Barrett.  Debemos recordar que Costa Rica es uno de los países con mayor incidencia de cáncer gástrico en el mundo y que el cáncer da muy pocos síntomas.  Por ende, es altamente recomendable que todas las personas que padecen del reflujo de forma crónica, se realicen una endoscopia con cierta regularidad.

En raras ocasiones son necesarios estudios más complejos como una medición de la acidez del esófago durante 24 horas, o una medición de la movilidad del esófago, o radiografías con contraste del esófago.  Su médico debe definir la necesidad de estos estudios.

 

¿Cuáles son las complicaciones?

El reflujo se caracteriza por ser una enfermedad de largo plazo (crónica).  A lo largo de los años el esófago puede cambiar su tejido por un tejido más similar al tejido del intestino, ese proceso se llama esófago de Barrett.  El esófago de Barrett aumenta el riesgo de cáncer de esófago, pero ese riesgo es importante solo si además de esófago de Barrett, existe también displasia.  Afortunadamente, la presencia de displasia en el esófago de Barrett es menos frecuente.

Podría ocurrir también que haya una estrechez del esófago causada por el reflujo.  Esta condición causaría dificultad para tragar.  Debido a que los tratamientos actuales para el reflujo son muy efectivos, esta situación es bastante rara hoy en día.

 

¿Cuál es el tratamiento?

Existen medidas de cambio de forma de vida que son beneficiosas en el reflujo.  Se debe bajar de peso (si hay obesidad), evitar acostarse luego de comer, seguir una dieta adecuada y se puede elevar la cabecera de la cama.

El tratamiento del reflujo suele ser a largo plazo, debido a que es una enfermedad recurrente.  Sin embargo, un buen número de pacientes presentan solo crisis ocasionales y pueden utilizar el tratamiento de forma intermitente.

El tratamiento de elección para el reflujo gastroesofágico son los inhibidores de la bomba de protones.  Estos medicamentos bloquean la secreción de ácido en el estómago y de esa forma mejoran mucho los síntomas de los pacientes.  Estos medicamentos son el omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol y dexlansoprazol.  Todos se consideran seguros a largo plazo aun en pacientes que tienen otras enfermedades concomitantes o en adultos mayores.  Usualmente se administran antes del desayuno y si se ocupa una segunda dosis, se administra antes de la cena.  Por su mecanismo de acción si se toma a la hora de acostarse en lugar de antes de cenar, va a ser menos efectivo.

Otros medicamentos para el ácido como la cimetidina, ranitidina o famotidina, tienen efectividad en el reflujo gastroesofágico pero su utilidad es mucho más limitada.  Tienen la ventaja de ser de menor precio.  La dosis de estos es por la noche.

Los antiácidos como el Hidroxal, la Sal de Andrews, el Alka Gastric, el Malox, el Aci Tip dan un alivio sintomático a corto plazo, pero no son efectivos por si solos, deben de acompañares de los medicamentos antes mencionados.

En casos que no responden el médico puede optar por medicamentos que mejoran el vaciamiento del estómago llamados procinéticos.

También existe el tratamiento quirúrgico del reflujo (cirugía anti reflujo) la cual es efectiva pero no es más efectiva que el tratamiento médico.  Se debe tomar en cuenta que toda cirugía conlleva riesgos y muchos médicos se inclinan por evitar esta cirugía y usar el tratamiento médico (pastillas).

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Realizamos Gastroscopías, Colonoscopías y Consulta Médica de Gastroenterología. El Dr. Pablo Navarro es miembro del American College of Gastroenterology, de la American Society for Gastrointestinal Endoscopy y de la Asociación Costarricense de Gastroenterología

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